“La realidad objetiva no existe y que, a pesar de su aparente solidez, el universo es un fantasma de corazón, un holograma gigante espléndidamente detallado”. David Bohm. Físico de la Universidad de Londres

Desde que nacemos nuestro padres y familiares desean que el niño recién nacido aprenda todo lo que ellos conocen y empiezan a mostrarles el mundo (según ellos) esa forma subjetiva de enseñanza donde particularizan el bien y el mal, lo blanco y lo negro, los colores, sabores y las forman imprimen en el niño la forma de ver el mundo los adultos, y muchos adultos olvidan que el niño tiene una carga genética de aprendizajes incluso piensan basados en teoría pedagógicas y psicológicas que el nuevo ser es una tabla rasa que hay que llenar como sea.

Lo peor o lo mejor según cada cual transmitimos enseñanzas de generación en generación, como parte de la cultura y la forma de percibir el mundo, incluso se convierte en un acto de transmisión de conocimientos, donde el nuevo infante debe conocer  y aprender lo que los adultos saben.

Y este ritual se mantiene en toda la vida hasta morir en cada  etapa evolutiva cada ser humano tiende a repetir los modelos aprendidos y las saberes, tratando de transmitirlos a las nuevas generaciones, pero siempre olvidamos algo fundamental que un buen discurso  siempre lo reemplazara un buen ejemplo.

En psicología le llamamos aprendizaje vicario o por imitación el psicólogo Albert Bandura,  desarrolla su teoría  donde explica que es un modelo muy evolucionado de conductismo que destaca la posibilidad de aprender conductas siguiendo los modelos vistos en otras personas con las que se identifican, este aprendizaje por modelación al parecer es más poderos que otra forma pedagógica, al punto que muchos docentes y padres de familia afirma que numerosas veces ven conductas de sus hijos o alumnos que jamás enseñaron pero que son típicas de ellos, esto a su vez trae un responsabilidad sobre el actuar, éticamente hablando será ser coherentes con los discursos, lo cual nos lleva al mayor problema  la doble moral, ya que en sociedad podemos actuar coherentes y apegados al discurso que elevamos, pero en lo intimo en la oscuridad del alma, donde nadie sabe sino nosotros mismos, ocultamos todos nuestros deseos y acciones que incluso van encontrar de ese discurso bello persuasivo y hasta poderoso, creando una asonancia entre lo que decimos y hacemos así nadie se entere, pero esta situación se convierte en la causa de muchos fracasos en lo que queremos enseñar y hasta perdemos el buen modelo que se construyo para la familia, escuela y sociedad.

Uno de los máximos exponentes de la pedagogía vicaria o por imitación es el maestro de maestros Jesús, jamás pidió a sus apóstoles algo que con antelación el no hubiera hecho, esta solidez  la formo gracias a la coherencia entre sus discursos y su forma de vida, nada oculto todo transparente, cuanto daríamos por seguir este modelo y poder generar la voluntad suficiente para ser asonantes entre lo que decimos y hacemos,  esta debilidad social que expongo anteriormente se ve más marcada en los países occidentales, ya que nuestra formación familiar, educativa y social, carecen de practicas que ayuden desde niños a generar esa esfera volitiva que requerimos para enfrentar los vaivenes de la vida, tales como la meditación, la yoga, el entrenamiento mental, PNL, (programación neurolingüística) Método Silva,  lo cual aportaría a mejorar notablemente las funciones cerebrales superiores..

Por ende los modelos de profesores que tuvimos en la infancia,  adolescencia son los que reproducimos en innumerables situaciones,  lo que implica que ha cambia la forma de concebir el mundo, pero mantenemos la metodología del profesor de primara de hace 20 años, pues fue la que le funciono con nosotros y la que reproducimos por inercia.

En ese proceso de modelamiento pasamos a transmitir también los miedos, fobias  y hasta los traumas, cuantas veces nos hemos encontrado que  un joven en consulta manifiesta poseer una nictofobia (miedo a la oscuridad) y al plantear la situación la madre tiene la misma fobia, ¿heredad o aprendida? Aprendida podría afirmarse por   el seguimiento al modelo expuesto por su progenitora, pero esto va mas allá, dice el padre yo nunca fui bueno para las matemáticas era un burro, pues mi hijo lo heredo, en este caso se le transmitió el trauma por las matemáticas al hijo, sin darle oportunidad de ser competente en esta área, peor aun con esa actitud el padre le justifica la actitud y perdida de la materia de su hijo, llegando al límite de ser tan permisivo apoyando la inoperancia y hasta la pereza por esa materia.

Escrito por: Rafael Boada. Coordinador Académico

Fuente: https://finef.com.co/como-aprendemos-es-como-ensenamos/

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