“La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar en mundo” Nelson Mandela. Esta frase debería ser el eje de transformación más importante en el cual es necesario resaltar dos aspectos; el primero, la vocación, tener en cuenta que cuando se escoge ser docente implica una responsabilidad como agentes transformadores de una sociedad, en donde lo importante no es dar contenidos sino desarrollar habilidades en ese ser humano que lo haga crítico, líder, que piense en que todo lo que va a aprender es para ponerlo al servicio de los demás y para su bienestar personal, sin tener que pasar por encima del otro, pensando en hacer el bien, cuidar el medio ambiente, esto se logra en casa, pero también se refuerza en la escuela. El segundo aspecto tiene que ver más con el compromiso de los entes responsables de la educación, desafortunadamente a medida que pasan los años, el gobierno disminuye el presupuesto en educación, se hace necesario de manera urgente, invertir en formación docente, preocuparse por mantener unos espacios de aprendizaje de calidad, aulas bien dotadas, conexión tecnológica, zonas de recreación, alimentación y aseo que satisfaga las necesidades de estudiantes y maestros, además de ser los veedores de la distribución y buen uso de los recursos que se disponen para el mejoramiento de la educación.

Pensar en educación implica una exigencia en todos los ámbitos, desde brindar un proceso formativo de calidad en aras de proporcionar un buen desarrollo emocional, social, cognitivo desde la primera infancia hasta el inicio de una vida profesional, desafortunadamente es en esta sobretodo en el sector oficial en la práctica de las aulas, los docentes lo han asumido como el primer grado de primaria, pues prevalece la alfabetización con las planas y rutinas, nada que ver con lo que se espera de este ciclo: el desarrollo exploratorio de los entornos, la curiosidad, el juego con la imaginación a partir del arte, el fortalecimiento de la afectividad y la comunicación oral en la interacción y el trabajo en grupo de los niños. Desde aquí comienza la fragilidad del sistema educativo en Colombia. En los grados superiores no preparan para la educación superior ni para el trabajo, lo que prevalece es el alistamiento, a través de simulacros de pruebas compradas a empresas fundadas con este fin, para que los estudiantes “alcancen altos puntajes para el ingreso a la universidad”.

Se hace necesario un compromiso con esas nuevas generaciones, ofrecerles igualdad de condiciones sin tener en cuenta la posición económica, una educación de calidad, ya que esta es un eje primordial en el logro socio económico de la persona, por lo tanto determinante a la hora de abrir puertas y tener acceso a oportunidades. No sabemos si con el pasar de los años esto mejore o empeore, por ahora como personas comprometidas con la educación, debemos seguir dando lo mejor de cada uno, prepararnos, leer, escuchar a nuestros estudiantes, visionarlos de alcanzar lo que se proponen, con sacrificio y no por la vida fácil aunque esta sea más llamativa, también somos responsables de acompañar el proceso de aquellos que “lo tienen todo” y tienen más posibilidades de ocupar altos cargos, comprometerlos de ser honestos, verdaderos líderes que piensan en el bien común. El compromiso es grande aquí lo importante es no desfallecer y hacer siempre las cosas de la mejor manera.

Escrito por: Jessica Alejandra Chacón Flórez. Docente.

Tomado de: https://finef.com.co/la-educacion-en-colombia/

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